Adviento – Navidad 2019

Os ofrecemos, aquí abajo, material para celebrar la liturgia (y la vida) de este tiempo de Adviento y Navidad que se nos avecina.

Dentro del ciclo anual de celebraciones,  el final del otoño es el momento del año para prepararse a lo que vendrá: La Luz, La Vida.

Tratando de recuperar el ritmo celebrativo ancestral de la vida más allá de compras y fiestas de consumo, el Adviento es un tiempo de espera. Igual que el embarazo, es un tiempo de interioridad, donde algo va creciendo en lo oscuro y protegido del vientre materno.
Adviento nos llama a mirarnos por dentro;  a descubrir aquello que ya no nos sirve, para dejarlo ir;  a descubrir la vida que late buscando salir a la luz…
Este mirarnos por dentro, es un activo silencio creador que camina; un vientre fértil que incuba amor activo, respeto activo y concordia activa.

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Fibromialgia: ¿Y vosotros hijos? (4)

Me costó mucho expresarles mi dolor. Un padre es un hombre fuerte, ¿no? En todo caso, esta es una de las facetas de mi preocupación: ¿cómo, ante vosotros, mostrarme limitado, reconocerme menos fuerte, más vulnerable? Aún hoy me siento ridículo por no haberme expresado con tanta sencillez. Escondido, protegido por altas murallas, me sentía fuerte ante vosotros tres.

En nuestra vida de pareja, ha sido un largo camino el desnudarme ante Christine, mostrarme en la verdad de mis límites. Poco a poco, el camino de nuestra vida en común nos ha hecho seguir senderos sobre tierras cada vez menos protegidas, exponiendo a nuestros dos seres a la simplicidad de las estepas del Gran Norte: no un árbol detrás del cual esconderse, no una brecha donde refugiarse en caso de fragilidad, no una pared para excusar una debilidad. A menudo hoy caminamos en plena exposición. Y esto libera. Seguir leyendo Fibromialgia: ¿Y vosotros hijos? (4)

Fibromialgia: ¿Y Tú, compañera de mi vida? (3)

Hay otra persona con la que comparto la vida. La compañera de los días, para lo mejor y para lo peor. Cuando me preguntas cómo me siento, me irritas tanto que tu pregunta me recuerda mi dolor. Y si por desgracia si no lo pidieras, te gravaría con un impuesto de indiferencia. Imposible hábitat que este antiguo castillo sonriente y vivo, hoy triste y feo.

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Fibromialgia: entonces ¿cómo reaccionar ante la invasión? (2)

Como el “país” está ocupado, se presenta una alternativa: sufrir o reaccionar. Soy de un temperamento que reacciona espontáneamente a las situaciones. ¿Pero cómo reaccionar ante lo inesperado, lo desconocido, lo no comprendido? Porque entre el momento en que la ocupación dolorosa comenzó y el momento en que se diagnosticó el mal (o los males) pasaron semanas, meses y años.
Primero está el estupor, la incredulidad, el «no es verdad» seguido del «no es posible» y muchos otros «no es…». Está el fatalismo, el sentimiento de injusticia. La rebelión. La rebelión es un poco como una fuerte ira: todo el mundo está atrapado en el fuego de su tiro, cercano o lejano, amigo, enamorado. Me suelto. Y mucho peor para el daño colateral. Y eso no cambia nada, sólo hace un poco de bien, pero es fugaz. Detrás de la rebelión está la pasividad. «¿Qué quieres que haga?» «¡Qué es lo que quieres, si es así!»
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Fibromialgia: La omnipresente (1)

He sufrido un ataque y estoy ocupado. Mi cuerpo está ocupado, como un país en guerra. Créanme o no. He sido atacado por objetos. Mi cuerpo se convirtió en territorio bajo control enemigo. ¿El ocupante? Objetos, herramientas de todo tipo.

Es una historia asombrosa que voy a contarles. Era como si el cotidiano inerte hubiera tomado posesión de mi vida cotidiana. Hasta entonces mi vida había sido normal. Una vida normal, normal, como cuando lo que nos sucede no pertenece a lo extraordinario, a lo fuera de lo normal. Seguir leyendo Fibromialgia: La omnipresente (1)