Momentos de oracion en la pandemia. Domingo de resurrección 2020

Introducción

Todo es regalado, pero, al mismo tiempo, todo va siendo fruto de los pasos, de los esfuerzos, de la firmeza con la que abracemos cada día la vida que se va posando en nuestras manos. La Pascua para todos y todas nosotras, como también lo fue para Jesús, es un don que se conquista.


Hoy estamos muy hartos de que las cosas vayan como van en la pandemia, sobre todo para las personas, familias y pueblos más débiles, por todos lados oímos decir y también decimos: “Otro mundo es posible”. Que quiere decir: otra economía es posible, otras relaciones entre personas y pueblos son posibles, otro uso del dinero es posible, otra manera de entendernos y de vivirnos como personas es posible, otra Iglesia es posible, otras comunidades cristianas son posibles, otro trato con la naturaleza como casa común es posible, otras políticas son posibles, etc. Algunos lo decimos con el regusto pascual que nos consuela y alienta. La resurrección de Jesús es el aval de que otra vida es posible, no solo cuando muramos y Dios nos recoja en sus manos como Madre amorosa, sino cuando nos tenemos que enfrentar a una pandemia, que nos encierra, nos hace sufrir a todos, aunque algunos son víctimas que nos hiere hondamente… pero creemos, deseamos y esperamos que todo pueda cambiar para mejor.
Con la Pascua fresca en las manos, en nuestros corazones resuena con especial densidad esa llamada a hacer nuevas todas las cosas, empezando por el propio corazón, por la propia vida.

Símbolo: Una vela encendida y una pequeña maceta con planta que es

Canto: Aleluya de Ain-karem

Juan 20, 1-9

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo a quien quería Jesús, y le dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro. Vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no había entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

Momento personal: por si te ayuda a acoger el evangelio

En mi vida también hay lugares de silencio. Sepulcros, como la pandemia, donde parece que todo está muerto, donde todo se paraliza y sufro y no entiendo. Preguntas cuyas respuestas está por llegar: ¿Cuáles son los sepulcros de mi vida de mi vida hoy, en esta situación? ¿Qué preguntas no logro responder?

Pero en esos lugares de silencio también habita Dios. Dios que abre siempre la puerta a la esperanza. La muerte no es el final, la promesa de Dios es para la vida. Hablar de Dios es hablar de esperanza, una esperanza que es capaz de vencer al dolor más extremo e incluso la muerte ¿Soy capaza de sentir la esperanza de Dios?

La alegría del resucitado es una alegría profunda, una alegría anclada en lo hondo, una alegría capaz de dar sentido en medio del sufrimiento, la injusticia o la desesperación. Una alegría profunda que el mundo no es capaz de transmitirme. Intento sentir la alegría del resucitado

PLegaria una canción sin ocaso

3 comentarios en “Momentos de oracion en la pandemia. Domingo de resurrección 2020

  1. Desde la fe florece la esperanza, si falta la fe la esperanza se mustia y desaparece.- La vida de todo ser humano se apoya siempre en la esperanza, aunque puede ser una esperanza achatada si cifra su deseo en las cosas de aquí abajo.- Necesitamos una esperanza grande, bella y hermosa, una esperanza que se fundamente en una vida de fe fresca, exuberante, bien cimentada en la figura de Jesús resucitado.- Después de todo, que nos queda a los humanos si se prescinde del más allá.- En tiempos del coronavirus la esperanza se revitaliza, se manifiesta presente en muchos corazones, con el deseo de alcanzar metas favorables que alivien nuestros sentimientos más vivos.-

    1. Buenas noches: Voy a intentar compartir, cómo he vivido éste tiempo de pandemia y confinamiento. Puede extrañaros que diga que no he sentido miedo, tal vez el hecho de estar acostumbrada a salir poco, ha supuesto no me sintiera privada de libertad. Lo que más me impactaba era el silencio y la ausencia de gente por las calles. Por supuesto estaba enterada de todo cuanto estaba sucediendo y me preocupaba mucho, sobre todo tantas muertes en soledad, y lo desgarrador de los familiares, que ni siquiera podían acompañar y despedir a sus seres queridos. Pensaba, ésto es una guerra bacteriológica, tenemos entre nosotros un enemigo invisible al que no se sabe como derrotar, mientras, va matando a millares de gente en nuestro país y en todo el mundo. Y aun no ha terminado la pandemia.
      Pero, como todos somos diferentes, el mismo hecho lo vivimos cada cual de forma distinta. En casa me sentía segura, protegida. A pesar de estar sola, como he dicho al comienzo aún no he sentido miedo, estoy serena, tengo paz, y ante todo estoy confiada. La confianza en el Señor no la pierdo.
      He sido una persona de oración, pero puede parecer extraño para quienes me conocen, que durante éste tiempo, he hecho menos oración que en toda mi vida, estaba extrañada, confundida y me preocupaba, aunque la iba posponiendo para más tarde y al final algo hacía. Al final del día me decía, mañana me lo voy a tomar enserio, ésto no puede seguir así. Sentía estaba siendo un fraude, llegaba a decirme, Rosa, esto es hipocresía, pues las personas que me conocen, cuando pasan por alguna dificultad me piden, reza por mí. A veces les decía, yo ya no rezo y lo tomaban a broma. Algo sí hacia a lo largo del día.
      Me he preguntado en medio de las breves oraciones, aunque algunas veces gracias a Dios eran intensas. Me preguntaba Rosa, estás pasando una crisis de fe? no, no se qué es. Una etapa de sequedad espiritual? no lo se. Es la soledad, sobre todo la soledad afectiva, que a veces me invade? Un enredo, pero me preocupaba la tranquilidad como lo vivía o lo vivo. Será porque no debo preocuparme? Pienso si me acompaña demasiado el teléfono, muchos contactos, son mi compañía en el día.
      A lo largo de mi vida espiritual, he vivido muchas etapas distintas, a través de las cuales mi vida de fe ha ido creciendo, madurando y abriéndose más a lo nuevo del Evangelio. El Evangelio es Vida, vida en abundancia que siempre está al día, actual siempre. Entonces ahora, por qué estoy pasando, retroceder a otros modelos de oración por los que he crecido y disfrutado, ya no me sirven, qué estoy necesitando?
      Muchos interrogantes que no se si alguien me sabrá responder, o habrá quien pueda ayudarme a encontrar las respuestas? Y si es todo imaginario, que me exijo demasiado?
      Dios, aunque pueda parecer contradictorio, está presente en mi vida en el día a día, no estoy sola, me se siempre acompañada por Jesús, le pido no me deje, pues yo deseo estar cerca de Él, que su voluntad se haga realidad en mí, pero pido fuerzas para ello. pues no siempre coinciden ambas voluntades.
      Concluyo diciendo, que deseo me ilumine el Espíritu, y saber qué es lo que necesito en este momento de mi vida, a pesar de todo este puzle, no he perdido la paz gracias a Dios.
      Un abrazo. Rosa Mª

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