Entre la espera y la esperanza

Adviento significa literalmente “advenimento”, “venida”, “llegada” referida a Dios. Pero hay varios sentidos para expresar la venida del Señor: su venida al final de los tiempos “para juzgar a los vivos y a los muertos”, como rezamos en el credo. Su venida al mundo, en la debilidad de nuestra carne, nacido en Belén.
Pero tanto teológica como pastoralmente hemos de complementar y actualizar este tiempo que nos dispone a la doble venida del Señor, actualizarlo, como lo hacen los mismos Padres de la Iglesia. El que vino hace 2017 años en la humildad y la pobreza y el que vendrá glorioso al final de la historia, es el que viene ahora, cada día, a nuestra vida personal, eclesial y social. ¿Qué importa que haya nacido Jesús en Belén, se pregunta Orígenes, si no nace hoy en tu corazón? Juan Bautista nos invita a preparar hoy los caminos del Señor, allanar montes y rellenar valles. Jesús viene hoy, también de forma desconcertante, en los pobres, en los emigrantes que mueren en el Mediterráneo, en los niños víctimas de la guerra de Siria, en las mujeres esclavizadas, violentadas y muertas, en las familias desahuciadas por no pagar sus hipotecas, en el desastre del cambio climático…


Los bellos textos litúrgicos que nos hablan de que el desierto florecerá, nos invitan a una nueva visión de la tierra. Y esta actualización del Adviento es tan importante que no podremos prepararnos realmente a la Navidad ni a la parusía del Señor si no le descubrimos hoy tanto en la cotidianidad y vulgaridad rutinaria de cada día como en la novedad imprevista de los acontecimientos en la Iglesia (la nueva primavera eclesial del Papa Francisco) y de la sociedad (el clamor de los que creen que otro mundo es posible). A la esperanza del Adviento hay que añadir el discernimiento de espíritus, el discernimiento de los signos de los tiempos. El tiempo oportuno (kairós) no es solo el que pasó y el que vendrá, es el hoy de cada día. El presente actualiza la venida del Emmanuel y nos prepara para acoger el futuro de la venida gloriosa del Señor. El Adviento nos prepara para estas tres venidas del Señor, la de ayer, la de hoy y la de mañana.
En nuestro Grupo Promotor creemos que éste es un tiempo oportuno, pues queremos que el Señor venga, que no tarde y que sepamos actualizar nuestro servicio desde una acogida-conversión personal y de grupo. Pero tenemos que tener presente que vivir la esperanza supone en primer lugar superar situaciones que se oponen a ella, por ejemplo: vivir con indiferencia, aferrarse a lo de siempre, estar decepcionados, desanimados, desencantados. Desde estas actitudes, hasta las señales más evidentes nos pasan inadvertidas para actualizar nuestro servicio.
En segundo lugar la esperanza comporta como exigencia previa hacer aflorar a la conciencia y al corazón el más allá de nosotros mismos, que no podemos hacer realidad solamente por nosotros mismos, y que por eso tenemos que abrirnos al Espíritu de Jesús. Para ello es indispensable que deseemos abrirnos a lo que Dios quiere y la humanidad necesita.
La Dirección General consciente de nuestra fragilidad y nuestros límites, como personas y Grupo, queremos expresar nuestro deseo y abertura al Espíritu de Jesús, como guía y faro de nuestro servicio, que sin duda ya sentimos presente en los pasos que venimos dado desde el Cenáculo del 2015 en Cracovia. Deseamos hacernos presentes a cada persona y grupo local, en estas fechas tan entrañables, para avivar la espera para que se transforme en esperanza de forma que se manifiesta en signos y gestos.
Nosotros mismos, como Dirección General, en los dos encuentros presenciales, que hemos tenido, hemos dado prioridad a vivir la experiencia de los Itinerarios. Hemos apoyado también a algunos grupos locales que nos lo han pedido y ha sido posible realizarla. En el fondo está la convicción que la vía de transmisión de las “nuevas ejercitaciones” van más por la vivencia y experiencia, que por las ideas y conceptos, más por contagio que por convicción. No se trata de hacer la traducción de unos documentos y enviarlos a los grupos locales, pues se trata más bien de una experiencia iniciática que lleve a un cambio-conversión personal y de grupo, de forma que somos nosotros, en definitiva, quienes vivimos aquello que proponemos. Sin duda los nuevos medios de comunicación social ayudan, pero, hoy por hoy, acerca a los lejanos, pero distancia a los que viven cerca. Creemos que las nuevas tecnologías son una mediación, de ahí que hayamos creado el blog internacional.
http://www.porunmundomejor.com/wordpress/international/es/

Nuestro deseo es que el blog internacional sea un medio de comunicación que nos puede ayudar hasta el próximo Cenáculo 2019, ya estamos viendo fechas y lugares en Roma, que deseamos que sea, desde la experiencia inicial de los Itinerarios, una oportunidad para actualizar las “Ejercitaciones” y redefinir nuestro Servicio a la Iglesia por un Mundo Mejor.
Desde aquí queremos invitar a cada persona de los grupos, si es posible, a que se registre en blog internacional y participe activamente en dos líneas de comunicación: una primera, ya iniciada, es la de intercambiar algunos acentos desde la experiencia de los Itinerarios y la otra comunicar información sobre las convivencias y actividades de los grupos locales. Sería bueno que se acompañara con fotografías. Invitamos, desde ahora, a que en la próxima convivencia cada grupo envíe una foto con los miembros del grupo local… Pensamos en aquellas personas y grupos que no tengan internet que nos lo hagan saber para hacerles llegar la información por otros cauces.

La Dirección General les desea:
FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO 2018

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