Acompañantes que testifican

La provisionalidad es una de las características más singulares del servicio de animación por un Mundo Mejor. Sin duda esta singularidad ha marcado nuestra vocación y misión, personas y tareas. No nos debe extrañar pues si tenemos que cambiar algo en el Grupo Promotor.

Las Ejercitaciones en su origen y en la primera etapa contribuyeron a abrir horizontes a muchas personas y grupos, en una sociedad y en una Iglesia de una época muy concreta. Basta evocar algunos hechos más significativos como, la segunda guerra mundial, el Concilio Vaticano II, el mayo del 68…

En este contexto El P. Lombardi y el Grupo Promotor del MMM estuvieron muy atentos a la lectura de los signos de los tiempos, a las bocanadas de aire nuevo que brotaban en la sociedad y en la Iglesia. La vocación y misión del G.P, según el P.Lombardi, “debe conservarse siempre en la línea de la ‘animación espiritual’, aunque con los necesarios contactos con teólogos, pastoralistas y organizadores”. Personalmente creo que a finales de los 70 y comienzo de los 80 hubo un giro pastoralista en el Grupo Promotor, que culminó en el 2003 con el Congreso de Espiritualidad, yaún perdura en algunos grupos locales.

Hoy en un mundo globalizado, pluri-cultural y pluri-religioso, nos está provocando nuevas preguntas. Bauman[1]fue un sociólogo de referencia, que puso en circulación los conceptos de “modernidad líquida, sociedad líquida o amor líquido” para definir el actual momento de la historia en el que las realidades sólidas de nuestros abuelos, como el trabajo y el matrimonio para toda la vida, se han desvanecido. Para él la “vida líquida”, es aquella que está “sometida a la influencia de nuestros contextos neolibrales que crea personas desarraigadas que consumen experiencias y buscan gurús”.

Las personas de hoy, en general, “quedan desprovistos para dar respuesta a sus necesidades más fundamentales, es más ni siquiera se les permite planteárselas y, además, orientan muchos de sus deseos hacia la satisfacción compulsiva que nos deja flotando, sin raíces en las que apoyarse, sin significados y motivaciones de fondo en los que hacer pie; esta situación flotante lleva a vivir como “consumidores de experiencias”.

¿Qué pasa cuando nos encontramos en la vida ante dificultades serias o algo que no lo sabemos? ¿A quién recurrir? Bauman habla de la búsqueda de “gurús”, perseguir apoyos y seguridades fuera, en vez de bucear dentro. ¡Cuántos gurús de todo tipo hay en nuestro tiempo!

Es en esta sociedad “liquida” donde se abre un nuevo espacio a la “animación espiritual” no para abrir nuevos horizontes con discursos, conferencias y proyectos sino como acompañantes que animan a las personas a “habitar la propia casa”, entrar en su interior, avanzar hasta lo profundo, descubrir los significados que surgen de la experiencia y desde ese hacer pie en sí mismos salir al encuentro de las otras personas y de la vida. Eso es lo que pretendemos con la experiencia de los Itinerarios, que nos están llevando a una nueva expresión de las Ejercitaciones.

Apelar a la “animación espiritual” en el Grupo Promotor no debiera ser algo nuevo, pero he encontrado algunas resistencias en algunos grupos locales, que han hecho experiencia de algún Itinerario. Yo siento la llamada a ayudar, ofreciendo medios e instrumentos, que habiliten a los grupos y personas del MMM, a hacer un “pasaje” de predicadores y presentadores de proyectos a acompañantes que testifican. Es todo un giro que hay que dar: del “hacer” al “ser que hace”; de la “acción pastoral” a “vivir desde dentro lo que se hace pastoralmente”…

Decía Pablo VI: «El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio»(EN 41).

Trasmitir contenidos sobre la “Espiritualidad de la comunión” es relativamente fácil y poco comprometedor, basta documentarse, hacer un secuencia razonable y facilidad de palabra. Pero trasmitir el sentido, el significado, la motivación de la “Espiritualidad de comunión” eso ya me cuestiona a mí mismo, pues el sentido y el significado de las cosas, en este caso de la espiritualidad de comunión, no puede ser dado como damos un objeto (contenido). El descubrimiento de sentido, significado, motivación… es tarea personal y personalizadora. Nadie puede vivir por mí, pero los otros pueden acompañarme en esta aventura.

¿Cómo es ese “acompañante que testifica”? Tomamos como referente a Jesús, en el rol que desempeña en el relato de los discípulos de Emaús, según el evangelista Lucas (24, 13-35).El acompañante, que es Jesús sale al paso de los caminantes (comunidad, amigos, grupo de itinerario…) en el momento de dificultad. Se acerca, se interesa por ellos, se acompasa a sus ritmos y abre espacios de vida para la expresión.

Se interesa por lo que viven y les ofrece una pregunta de vida para facilitar su expresión. Ellos vuelcan sus sentimientos, sus experiencias, todo lo que les ha dañado. Recuerdan con lamento todo lo que les entusiasmó y ya se fue. Sus palabras son un canto a la desesperanza. “Nosotros creíamos, nosotros esperábamos…”

En ese espacio de confianza en el que, poco a poco, ellos se han sentido acogidos, el acompañante Jesús ofrece un significado de vida realista y al mismo tiempo esperanzado. Reaviva en ellos la memoria del amor y amplía su horizonte. Sus mensajes de vida ayudan a los caminantes a conectar con lo profundo del corazón.

Desde ahí, ellos mismos son capaces de dar el salto a la alteridad, ocuparse de Jesús, abrirle su espacio, su casa, poner todo a su disposición. Es así, en esta experiencia de compartir juntos mesa y camino, como se afirma en ellos la fe y se activa la esperanza.

El acompañante, con sus ser-acompañar, provoca en ellos la confianza que hace posible el vuelco, la capacidad de trascenderse, acoger, ser solidarios, tomar decisiones y volver a la comunidad.

 

Para la reflexión e intercambio

  • Siento la necesidad de hacer algún cambio en la manera de realizar el servicio del MMM?
  • ¿Cómo vivo y siento hoy la animación espiritual en las actividades del MMM?

Nacho

[1] Z. Bauman, Vida líquida. Barcelona, Paidós, 2005

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