Semana Santa y Pascua 2020. Experiencia en red que abre nuevos caminos

 Desde el confinamiento el grupo español del Servicio de Animación Espiritual, lanzamos la propuesta de compartir nuestra vida, nuestro caminar en estos días, como un proceso personal de humanización acompañados y empujados por la fuerza del Espíritu de Jesús.

Los templos cerrados. Todo el mundo –nunca mejor dicho- encerrado en nuestras casas. Semana Santa un tiempo significativo para los cristianos. La liturgia especial, cargada de signos, celebrada  en los templos, interiorizada personalmente y una explosión cultural de sensibilidad religiosa en la calle, todo imposible de celebrar.

Y  la vida continua… nuestras casas se convierten en templos donde se  comparte desde una realidad diferente, y la religiosidad popular, recurre a celebraciones del pasado  a través de las redes sociales. Lo que no tiene restricciones es acceder a nuestra interioridad, donde poder vivir el misterio. Comprobamos que nada es imprescindible, que cambian las formas, reconocemos que existen otras posibilidades, y debemos de estar abiertos a todo.  Ante nosotros se presenta un reto… para continuar siendo yo-mismo.

Un virus que no espera invitación se dispone a invadirnos, tenemos que protegernos a nosotros y a los demás, y la mejor manera en principio era evitar el contacto. Todo un Desafío para la Humanidad. Era momento oportuno para hacer un viaje a nuestro interior, entrar en ese mundo que cada persona somos y del que habitualmente pasamos de largo. Las circunstancias nos invitan, porque tenemos el tiempo que siempre echamos en falta, para abrir la puerta y empezar a caminar hacia dentro.

Este es un viaje que normalmente rehuimos, siempre nos merece mucho respeto, por eso consideramos que aunque los pasos los tenemos que dar de forma personal, mejor si vamos acompañados. La situación que estamos viviendo impide el contacto, la cercanía e incluso la presencia física, pero la técnica nos facilita la posibilidad de darnos la mano, de ayudarnos, de animarnos unos a otros, a dar los pasos en ese viaje, en ese itinerario que nos hemos marcado para caminar, para descansar, y cuando nos encontramos –virtualmente- compartir nuestra experiencia, nuestros miedos, nuestras dudas, nuestras fortalezas, nuestras esperanzas.

A través del blog http://www.porunmundomejor.com y en el apartado de ejercitarme con otros, se incluyó el itinerario “Desafío de humanización en la pandemia”.  La propuesta era para hacer el itinerario desde el martes santo 7 de abril hasta el día 12, domingo de Pascua.

A la propuesta se inscribieron 61 personas, integrándose personas de habla española de varios países americanos. Configuramos 5 grupos de participantes que nos dispusimos a recorrer  el  camino, acompañados en la distancia del resto de miembros, con los que pudimos ir compartiendo en 12 momentos de intercambio. Al tratarse de un formato cerrado, cada uno de los participantes, compartía exclusivamente con el resto de miembros de su propio grupo.

Hicimos un recorrido de 4 pasos:

  • 1º La experiencia de una vida enclaustrada –lo que cada uno de nosotros vive, lo que pasa entre nosotros, lo que nos preocupa del entorno-
  • 2º La Palabra que abre posibilidades.
  • 3º Volver sobre la experiencia, en actitud de discernimiento y detectar los signos de los tiempos.
  • 4º Abriendo nuevos horizontes.

Ha sido una experiencia en la que hemos participado todos los miembros del grupo español. Hemos descubierto que hay otras formas de compartir a las que no estamos habituados y que las circunstancias nos indican que han venido para quedarse. Se nos hace extraño vivir una experiencia comunitaria de interiorización personal y compartida a través de los medios técnicos virtuales.

Al finalizar el proceso, que se fue adaptando sobre la marcha, gracias a varios encuentros del grupo español a través de videoconferencias, la mayoría de los participantes concluíamos:

  • Que personalmente nos ha servido para situarnos ante la situación que vivimos, encontrar la calma y la paz necesarias para asumir los retos que se nos presentan.
  • La gran mayoría reconocíamos la riqueza  personal que ha aportado la experiencia vivida.
  • Valorábamos el hecho de sentirnos acompañados, por otras personas con las que compartíamos, a pesar de no conocerlas, y por la fuerza animadora del Espíritu de Jesús que sentíamos presente.
  • Este modo de compartir necesita tiempos más amplios, (más que los 5 días de la propuesta inicial).
  • Ante las dificultades técnicas se han propuesto una serie de medidas que mejoren el funcionamiento del modelo utilizado, proponiendo completarlo con sesiones de video conferencia que nos permitan conocernos físicamente y faciliten la motivación y el acompañamiento durante el proceso de vivencia del itinerario.

Tomamos buena nota de estas aportaciones que orientarán nuestros pasos en un futuro que ya está aquí.

Bernat Sanchis
Grupo español.

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