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Cuaresma en línea

Desde el 2 de marzo del presente, un grupo de nueve personas decidimos vivir la experiencia de la Cuaresma en línea: «La Espiritualidad prevalece a la pastoral».

Un pequeño itinerario que consta de 4 grandes temas:

  1. ¿Qué es la espiritualidad?
  2. La espiritualidad prevalece a la pastoral
  3. Espiritualidad para una sociedad plural
  4. Intercambio espiritual

Ha sido grato y esperanzador leernos en el grupo, queremos compartirles algunas de nuestras reflexiones:

Tema 1: ¿Qué es la espiritualidad?

¿Qué es para mí la espiritualidad?

Me gustó mucho esta definición de espiritualidad, va muy acorde a lo que yo pienso y sobre todo siento.

Dicho poéticamente, recibimos un aliento divino y ese espíritu vive en nosotros. Nos guía, nos traza rutas para el amor, para sanar, para compartir, para brindar nuestra luz. Ese espíritu nos permite ser. A su  vez hay una fuerza opositora que pareciera querer perder nuestro camino, alejarnos de nosotros mismos y de nuestra divinidad. Se vale del miedo, de la falsedad, del poder, del ego.

Creo, a mi forma, que la primer manera de conectarnos con esa divinidad, es aprender a escucharla, sentirla, observarla, y por qué no, hasta olerla y saborearla. En mis recuerdos del contacto con esa divinidad puedo compartirles mi asombro, un éxtasis ante la luz atravesando las hojas de un árbol, visto desde abajo, la inmensidad del cielo en una noche estrellada, unos niños jugando con un bote de lo mas divertidos, La primera vez que escuche reír a mi hijo, el deleite que me dan las melodías que intuyo hechas con amor y la alegría de un violín en un huapango. De igual forma escucho esa divinidad en las palabras de un alma herida, buscando salida a sus laberintos. La siento cuando abrazo, con una caricia le digo al otro, aquí estoy y a su vez cuando llego a percibir todo oscuro y de repente el viento parece decirme, mi niña,  aquí estoy. La saboreo cuando pruebo unos simples frijolitos o un huevo con chayote, que se,  fue hecho con cariño, ese ingrediente extra que se le pone a la comida, invisible a la vista, visible para el alma.

Una vez conectados con la divinidad, despierta un estado de gratitud y esa gratitud aviva el espíritu, nos empieza a guiar, nos da rumbo.  M. V.


La espiritualidad es el impulso interior que me motiva a vivir el comprender qué y quién me motiva a vivir desde lo que soy, desde mi esencia.

Cuando comprendí, que la fuerza motora para disfrutar y empezar a vivir en libertad, viene desde la esencia que Dios ha depositado en mí, y que ya habita en mí, creo que empece a realizar un trabajo de desprendimiento, físico y emocional.

Que diferente es vivir un poco mas libre, sin tantas co-dependencias. M. S.


Buenas noches, estoy de acuerdo, con  las opiniones de espiritualidad que cada uno opinan, y si es la esencia de sí mismo el reconocerse para  trasformar internamente.

Para mí la espiritualidad.

Es la esencia del ser humano,  que trasforma así como Jesús nos enseña a ser plenos y vivir en armonía en comunión con el prójimo y vivir  en cada expresión de amor. M. C.


Para mi espiritualidad: es cuando mi vida se conecta con la vida del espíritu de Dios y vivo según ese espíritu, lo manifiesto y lo hago presente. Lo vivo con los demás, lo vivo hacia dentro me llena de la alegría, del amor, es la presencia de Dios en mi vida y se manifiesta en la relación con las personas, con la naturaleza, con las cosas. Cuando vivo conectado con la vida del Espíritu. M. S.


Para mí la espiritualidad es tu esencia, ese soplo de vida que Mi Creador utilizó cuando me dio vida. Y. C.


Al escuchar los comentarios me saltan algunas palabras a mi imaginación: Raíces, esencias, diversidades, aperturas, libertades. Siento que la imagen más clara para experimentar la espiritualidad es la del Viento. Y el Viento es lo más in-manipulable… Por ello creo y siento y sueño que la Espiritualidad es la renuncia a usar, a manipular, a «planear» la vida de otros y otras… Siento que la espiritualidad es un abismo de libertad única hacia dentro de uno mismo y que nos lleva al máximo respeto de los otros y otras del Otro… V. H.


Leía en un libro la siguiente frase: «No somos seres humanos con una experiencia espiritual. Somos seres espirituales con una experiencia humana». En la actualidad somos seres humanos queriendo llegar a, alcanzar aquello, ser más de…, es decir, que nuestro actuar está determinado por nuestro ego, nuestro yo «distorsionado», por lo exterior y «dependiendo» (emocionalmente) de aquello que aparentemente me hace «ser alguien» en los diferentes ámbitos en los que me desenvuelvo.

La espiritualidad es lo contrario: es vivir desde mi esencia/espíritu y me parece que es donde la frase toma para mi sentido «somos seres espirituales con (viviendo) una experiencia humana», y es entonces cuando la palabra ego deja de existir, no tiene razón de ser. Espero poder explicarme, si cada día vives desde tu espíritu con sencillez, honestidad, humildad, respeto…no hay razón para transformar o quitar el ego, porque no está, no hay tal concepto, porque vives desde dentro, por lo que tus relaciones son «humanas».

Dejo la pregunta al aire ¿habrá que humanizarnos o mejor habrá que espirituanizarnos (si es que existe ésta palabra)

Si, hay un temor, porque a lo largo de nuestra vida nos han enseñado a ser más…a aparentar… a callar… a obedecer… a disimular… a tener mas… y si nos quitamos todos eso quedamos al «desnudo» con nosotros mismos, aquello en lo que he cimentado mi vida queda al descubierto, pero eso es belleza, esa es la luz, es regresar a tu «niña interior», es empezar a vivir desde la espiritualidad. B.A.

Y para ti: ¿Qué es la espiritualidad? Compártenos tu respuesta

Buenos días (Alégrate)

Las sensaciones de incertidumbre que envuelve los espacios humanos que me arropan, y en otros momentos me oprimen, son desde donde escribo y comparto. Es lo que siento en estos días cuaresmales y pre-pascuales. Protegido –eso pretenden- y oprimido, por su avalancha de opiniones encontradas de un terror ya establecido en los medios de comunicación que, al llenarnos de miedo y terror, logran una paradójica incomunicación. Es el terror de la incomunicación. La pandemia nos lanza al descubierto. ¿Quién está preparado para la posibilidad de una catástrofe sin límites? Fue el pasado miércoles 25 de marzo que la curia diocesana anuncio la suspensión de todos los eventos públicos que incluían la semana santa. La incredulidad de los rostros de mis interlocutores, la invitación a dialogar para expresar lo sentido, las palabras regaladas que nos otorgamos me lleva a compartir escribiendo mis sensaciones.   Ante las preguntas con sospecha de si es real todo lo que se dice en los noticiarios, ofrecemos nuestras débiles respuestas: sí, la enfermedad, el contagio, la muerte… es real. Hoy descubrimos que al cuidarnos del posible contagio, cuidamos en perfecta solidaridad, a los otros. “Al cuidarme te cuido”.

La sospecha de quién coordina el gobierno local, nacional e internacional es lo que “perrea” e indigna a muchos de mis apalabrados y oyentes compañeros de camino. El uso político de cualquier dato o información para atacar por “quién yo no vote” y sacar raja política a favor de “quién yo si vote” hace patéticas las luchas. En nuestro México cae como una losa la desconfianza en quien coordina el gobierno, todo gobierno. Aunado a eso, viene como una sombra la tragedia de ser vecinos de un país donde su política económica, hace todo para negar y sobajar a los que somos distintos. Estos elementos nos llevan a crear un ambiente enrarecido en extremo. Y en medio del ambiente disperso y confuso leímos y dialogamos el texto de Lc 1, 26-38: Alégrate, favorecida, el Señor está contigo. El Alégrate es la fórmula que hace Lucas expresando lo que era un saludo ordinario en su ambiente. Nosotros los creyentes nos llamamos Alegría, ese es nuestro saludo de reconocimiento. Esa es nuestra identidad. Estamos celebrando (en la libertad del calendario litúrgico) nueve meses antes del nacimiento de Jesús. Es el Anuncio de la presencia absoluta de Dios en la carne humana. Presencia que significa una Palabra que se hace Carne que descarta los temores: No temas, María –Mujer, Humanidad, raza humana- pues encontraste favor ante Dios. Y mira –mírate, descubre en ti, dialoga contigo, escruta en tu interior, reconócete, asúmete, disfrútate- concebirás en el vientre, y darás a luz un hijo… Y nos lanza a la felicidad, al descubrimiento de la Dignidad única y compartida: Este será grande y será llamado… Y es aquí donde pude leer las palabras de Francisco, hombre ordinario colocado como Papa de nuestra iglesia única y pecadora, al redescubrirnos lo esencial del cristianismo. Una palabra sencilla que se aleja del primer testamento y de la justicia neurótica de un dios-si, con minúscula, sin grandeza- castigador y justiciero que nos invita a entrar a un momento de brillantes decisiones:

“Nos llamas –Señor- a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás”.

Así de sencillo y profundo. Como la mirada implacable de un niño que hace un “juicio” para penetrar lo que desde dentro nos hace humanos. Los rostros de los niños son reveladores de nuestra humanidad profunda. A mí en lo personal los niños me facilitan entrar en mí mismo y encontrar torrentes de alegría y esperanza. Son los rostros de esos niños que miran todo y todos y hablan su palabra original: “Este año Jesús no morirá en la Cruz padrecito”, me decía uno. Otro me decía que “porqué ya no hay recreo en la misa (saludo de la paz)”. Y entonces la creatividad que dice el Papa (darle espacio a la creatividad) me invadió: Daremos el saludo con tres choques: Codo derecho, Pie derecho y pompa derecha. Y vino la fiesta de los sencillos. La celebración, la última publica hasta nuevo aviso, se ilumino con sonrisas espléndidas, con rostros de adultos en flores infantiles: codo, pie y pompa; codo pie y pompa.

El Papa Francisco apunta en este tiempo –ya Pascual-: “Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el Espíritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad”.

Es la Alegría que recobramos cuando hablamos desde lo profundo de nuestro Corazón. Fraternidad que nace de una Palabra que se narra desde dentro y se comparte en la Escucha atenta. La vida compartida que se narra -desde dentro- y se recibe –escucha atenta- es más.

Es la Alegría que nos llena de Esperanza concluye Francisco: “En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza”.

Gracias Señor: #yonotengomiedo

Víctor.

Aprender de la vida

  • En estos tres días de taller he aprendido que los signos de los tiempos de los que habla la Biblia están en mi.
  • Que no puedo escuchar lo que Jesús me quiere decir si antes no me escucho a mi misma.
  • Que la materia prima de la espiritualidad está en lo cotidiano, en mi vida cotidiana, que en ella se revela nuestra relación con Dios.
  • Que en los problemas que enfrento en mi vida debo buscar más allá; lo que hay detrás para comprender su causa o raíz y así poderlo superar. Escuchar a mi corazón.
  • Que la honestidad es la clave para la comunicación con Dios.
  • Que la iglesia no nos invita a obedecer, nos invita a amar!
  • Que nuestro primer oficio es vivir libre de necesidades y gozando un poco del reino de la libertad.
  • Y me voy dispuesta a hacerlo realidad en mi vida. Mónica Garrido.