Ejercicios para vivir desde adentro

Dentro de cada uno de nosotros hay un espacio inexplorado que nadie puede abarcar. Se llama «interioridad». Es una extensión ilimitada, un hueco inmenso. Dice Santa Teresa: «veo cosas en nuestro interior que me espantan». No es exactamente el mundo de la psicología, sino que está en una  dimensión más profunda que nos desborda a nosotros mismos. Si me hago la pregunta «¿quién soy yo?», es como si se me asomara a mi interior y gritara: «¿qué pasa por ahí?, ¿quién anda ahí dentro?». Y responde el Misterio con su silencio sonoro.

Cuando no hemos transitado por ese interior, nos parece pequeño y estrecho; pero, si empezamos a andar, el pequeño pasillo se alarga, se ensancha y no termina nunca. Estamos llamados a ser personas de mucha interioridad para hacernos mujeres y hombres profundos, capaces de una existencia potente y solidaria.

No basta con desearlo; sólo un ejercicio paciente y perseverante  de soledad y de ascesis permite llegar a descubrir en nosotros la presencia de Alguien que es más íntimo que la propia intimidad. Para cultivar este camino hay que buscar datos, señalar hitos, encontrar compañeros y compañeras con quienes intercambiar en este caminar.

La vida interior representa, actualmente, una de las dimensiones más olvidadas de la humanidad. Urge rescatarla, pues en ella se encuentra la serenidad, y el sentimiento sagrado de la dignidad.

Es importante aclarar la palabra interior. Es el reverso de exterior. La vida posee una dimensión exterior. Es nuestra corporalidad, pero existe también lo interior: es aquello que no se ve directamente pero que necesitamos considerar el corazón, el modo de ser y la manera de percibir y sentir el mundo. Interior tiene además el significado de calidad de vida. Por último, interior significa la profundidad humana. Este interior, lo profundo, emerge cuando el ser humano se detiene, calla, comienza a mirar dentro de sí y a pensar seriamente. Cuando se plantea cuestiones decisivas como: ¿qué sentido tiene mi vida, todo ese universo de cosas, de aparatos, de trabajos, de sufrimientos, de luchas y de placeres? ¿Hay vida más allá de la vida? ¿Por qué estoy en este planeta pequeño, tan hermoso, pero tan maltratado?

Este Itinerario está pensado para personas que tienen poca experiencia en mirarse hacia dentro, por eso se quiere ayudar a conectar consigo mismo, a crecer en el conocimiento y la profundidad personal para descubrir su originalidad propia, sus recursos interiores y la potencialidad de cada persona. Desde esa profundidad personal, y al intercambiar con otras personas, detectar las claves que permiten conectar con lo que las otras personas son y con lo que la realidad es, generando una renovada consciencia relacional, que consiste en sentirse parte de una unidad con los demás, con todos los seres y formas de vida.

Este Itinerario quiere ser un primer paso para vivir desde dentro. Quien vive desde dentro se sabe diverso, pero, a la vez, se siente unido a todo.

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