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Ejercitarme con otros…

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3º Le valoro y me encuentro a)

a) Compartir experiencias

El reconocimiento y la aceptación supone: romper el anonimato, poner rostro, poner nombre a las personas.

Pero es el amor el que da identidad, da valor, hace que alguien se sienta persona.

El valorar y encontrarse con la persona necesitada es un tercer aspecto que hace que la misericordia dignifique tanto a quien la realiza, como a quien la recibe, puesto que les iguala en dignidad.

Siguiendo las personas que acompaño. Trato de ver cuál es la relación personal con esa persona o personas necesitadas. Hasta dónde llega la relación personal:

  • ¿Tengo un trato personal con esa persona o personas?
  • ¿En qué y cómo se manifiesta?
  • ¿Puedo decir que conozco más a esa persona o personas?
  • ¿En qué me siento cercano y en qué me siento distante de esa persona o personas?
  • ¿Cómo estoy viviendo esa relación?
  • ¿Cómo es el encuentro con ella o ellas?

 

Puedes hacer tu comentario…

5 comentarios para “3º Le valoro y me encuentro a)”

  • Ana:

    Siguiendo mi narración, comento el tercer paso.
    El trato personal con ella es cercano y bien recibido, sobre todo, cuando organizamos comidas o paseos.
    Cada vez vamos conociéndonos más, descubrimos la evolución de su enfermedad y los cambios que se van produciendo en ella. Sus olvidos frecuentes han dejado de preocuparnos aceptándolos como una característica más de este momento.
    Es gratificante oírla decir, cuando salimos a pasear:“vamos ya para la residencia que llevamos mucho tiempo fuera”.Esto hace que nos sintamos mejor al ver que ya considera la residencia como su casa.
    La relación que vivimos ahora es de ternura, protección y muchas manifestaciones de cariño que siempre son motivos de agradecimiento y alegría.
    Aprovechando mis visitas a la residencia he iniciado una relación mas profunda con las otras personas que están allí.Ya conocemos nuestros nombres y un poco de nuestras vidas. Hacemos pequeñas tertulias en la que estamos saboreando una cercanía y acogida. Descubro que estos momentos son deseados por ellas y por mi.
    Ana

  • Maite:

    Continúo mi amistad con Dessy.
    Su mayor ilusión es conseguir “papeles”. Para ello tiene que dejar “la calle”. Ha tenido problemas con la policía y en dos años debe estar “limpia”. Nuestra relación es cada vez más cercana. Nos escuchamos y compartimos nuestras inquietudes. Me siento inmersa en su situación. El problema es encontrar un trabajo. Vemos lo difícil que es sin papeles y negra. Ha participado un cursos de adaptación a nuestra cultura y se siente capaz de poder cocinar, limpiar, cuidar a niños y mayores…
    En estos momentos ya he cambiado mucho en la forma de ver la vida.
    A la vez sigo conociendo a otras personas en sus diversas circunstancias.
    No es fácil, en ocasiones, conseguir una “buena” relación. Buscar un equilibrio entre nuestro deseo de acercarnos y su recelo ante atenciones que no están acostumbrados a recibir. Un pequeño detalle que me resulta significativo para saber cómo va esta aceptación, es cuando al encontrarnos, nos saludamos diciendonos nuestros nombres.
    Es una buena ocasión para desarrollar en nosotros esa delicadeza que Jesús ponía en sus encuentros.
    (continuará)

  • Nacho:

    Nos llamamos por nuestro nombre…
    En mi paseo matutino, serían las 8 de la mañana, cuando de pronto oigo detrás una voz que sonaba conocida, era el joven montado en su bicicleta, pero sin su remolque. Hacía tiempo que no nos veíamos. Se paró y lo primero que hizo fue mostrarme su nueva y flamante bicicleta, lo hacía como estando orgulloso de sí mismo y ver que lo que me dijo, de comprarse una nueva, se había cumplido.
    Estuvimos un buen tiempo compartiendo de todo y de nada. Me contaba a las parroquias que iba a pedir… que estaba ayudando a un horno del pueblo vecino, que estaba ayudándole y que empezaba a las dos de la madrugada…
    En un determinado momento los dos sentimos la necesidad de darse a conocer y darnos alguna información de forma que no fuera la fortuna, la que hiciera posible nuestro encuentro. Había una voluntad de relacionarse con alguna frecuencia. Fue el momento en que nos dimos a conocer. Lo primero fue el nombre, pues hasta este momento desconocíamos nuestros nombres. Fue significativo ese momento de decirnos cómo nos llamábamos. Ya nos dimos a conocer un poco más, sin ninguna pretensión. ¡Ah! Nos dimos el teléfono para lo que quisiéramos.
    Siento que este momento fue maravilloso. Por mi parte veo que es una relación abierta, que hay una confianza, que me siento reconocido como persona, que hay confidencia, sin miedo a nada y con disposición a ayudar a crecer. No pretendo en ningún momento cambiarle. Le vi en otra mañana que se había cortado el pelo despeinado que tenía y recortado la barba y me lo señalaba con un cierto orgullo, pero yo no le había dicho nada. Comparto con él y le digo que si en algún momento necesita algo que nos llamemos. Esta la puerta vierta.

  • Cristóbal:

    Al leer la introducción que para este 4º paso se presenta en los materiales, me han resonado algunas cuestiones que quiero compartir:
    • Romper el anonimato, ponerle nombre, ver y acercarse a la persona, son aspectos que en este proceso me están llevando a ver las cosas desde otra perspectiva. Van rompiendo mis reservas, mis distancias, mis timideces y me van haciendo ver al otro de otra manera.
    • Jesús pregunta al ciego ¿Qué quieres que haga contigo? Jesús no impone lo que hay que hacer, tiene en cuenta lo que quiere el otro, el necesitado. Esto me ha hecho pensar que yo lo que suelo hacer es dar algo para quitarme a renglón seguido de en medio y seguir en mis cosas. Así me quedo cómodo y paso a otra cuestión.
    • Me está haciendo descubrir que valorar y encontrarse con el necesitado, supone dignificar a la persona y no solo hacer algo para resolver una situación.

    En el caso que vengo compartiendo, en estos días estuve un rato hablando con él, su mirada y sus respuestas son francas, estuvimos conversando sobre el tiempo que lleva en España, como estuvo trabajando de carpintero metálico, que después quedó en paro y que ahora, los fines de semana tiene un trabajo como portero de discoteca, pero que como no le llega el dinero, por eso se sitúa aquí en el semáforo.
    Puedo decir que me estoy acercando a esa persona, el trato es cordial y creo que franco. Creo que me está sirviendo a mí más a que él. Aun me siento en ciertos aspectos distante de él, sin embargo es algo que voy a intentar seguir trabajando.
    Quiero tambieén compartir a través de este medio, que esta experiencia la estamos viviendo un grupo de personas (matrimonios) que aunque no vamos compartiendo domingo a domingo, si nos estamos reuniendo durante la semana y trabajamos compartiendo nuestra experiencia en cada uno de los pasos. Al final de la reunión de este tercer paso hicimos una sencilla valoración, conincidimos en que está siendo para nosotros una experiencia de espiritualidad que nos va haciendo cambiar nuestra forma de ver la necesidad y sobre todo nuestra postura ante ella.

  • Mar:

    Hasta hoy he compartido sobre lo que me esta suponiendo a mi personalmente hacer este itinerario. Pero hoy quiero compartir la experiencia de hacerlo en grupo.

    Somos un grupo de personas que nos conocemos desde hace mucho tiempo y compartimos habitualmente libros, experiencias, articulo…Al comenzar la cuaresma decidimos hacer esta experiencia como oración y la abrimos a quien quisiera unírsenos. Así llegaron otras personas variadas y entre ellas tres mayores con idea de hacer oración, llamemosla, tradicional.

    Yo cuando acabó el primer día pensé que no iban a volver, pues no habían participado para nada y me parecían bastante perdidas, cuando no escandalizadas. Sin embargo, han seguido viniendo y el ultimo día hasta hablaron, parecen contentas y a gusto.

    Lo que mas nos cuesta a todos es el momento de la oración propiamente dicha. No sabemos dirigirnos a Dios en voz alta.

    Bueno, seguimos el camino. Yo creo que está siendo un trabajo que a muchos nos esta pegando dentro y descubriendo matices, actitudes, miedos y responsabilidades.

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Jesús no llama a una nueva religión sino a la vida.

— Bonhoeffer

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